PyMEs y Datos

Nivel de complejidad del articulo: Amigable

Vivimos el día a día sin detenernos a pensar, cómo transcurren nuestras actividades diarias, es decir; a qué velocidad suceden los acontecimientos que vivimos en estos tiempos, ya sean comerciales, culturales,de ocio, etc. Estas mismas acciones también se repiten cuando hablamos de las conductas digitales, y con las mismas, nos referimos a las interacciones que realizamos con nuestros dispositivos móviles, ordenadores, entre otros.

No pretendemos en este artículo ir a un debate filosófico, sólo nos limitaremos al ámbito comercial, que es donde nos interesa poner el foco.

Como comentábamos al principio, las personas están convencidas de que en el día a día actúan por puro impulso racional; cuando se podría pensar que no siempre es así, si tomamos como referencia la gran obra de Dan Ariely “Predeciblemente Irracionales” y siguiendo esta línea de pensamiento podemos preguntarnos: ¿Tenemos el control de nuestros impulsos o están influenciados por condicionantes?

Ahora yendo a situaciones más concretas, es decir a las que se dan en la vida comercial digital entre compradores y vendedores, como la venta online, podemos ver como muchos jugadores del comercio electrónico hacen uso de este recurso válido pero siempre bajo el consentimiento de los consumidores y cumpliendo las legislaciones correspondientes como ser el RGPD. En consecuencia, podemos observar cómo en realidad “nos muestran lo que realmente nos interesa”, basándose en nuestros intereses personales y actividades digitales.

“Estos desapercibidos y supuestamente poco meditados “clics” dotan de una cantidad de información que está siendo procesada y se convierte en materia prima para producir conocimiento a favor de los que estén dispuestos a optimizar sus operaciones.”

Entonces, si lo que vemos no es aleatorio, sino lo que nos quieren mostrar, y nos muestran lo que “supuestamente queremos o quisiéramos ver” se plantean grandes incógnitas: ¿Cómo saben qué es lo que queremos ver?, ¿Cómo entienden sobre nuestros intereses o nuestros gustos?. Y ahí radica el quid de la cuestión “el poder de un clic”. Estos desapercibidos y supuestamente poco meditados “clics” dotan de una cantidad de información que está siendo procesada y se convierte en materia prima para producir conocimiento a favor de los que estén dispuestos a optimizar sus operaciones comerciales.

Todo esto es posible gracias a una gran maquinaria llamada Big Data, compuesta por una enorme y compleja cantidad de datos significativos y se centra en la captura, almacenamiento y procesamiento de  esa información.

A la vez, se suman el Business Intelligence / analytics que realizan el análisis de dichos datos para convertirlos en información valiosa y así poder tomar mejores decisiones para los distintos tipos de negocio.

“Se puede validar la intuición a través de los datos”

Adentrándonos en el mundo del Big Data, podemos ver como este conjunto de información acumulada y correctamente orientada, nos permite accionar en el ámbito comercial, ya no por medio de la “pura intuición” sino con cierta previsibilidad evitando esos “palos de ciego”.

Adentrándonos en el mundo del Big Data, podemos ver como este conjunto de información acumulada y correctamente orientada, nos permite accionar en el ámbito comercial, ya no por medio de la “pura intuición” sino con cierta previsibilidad evitando esos “palos de ciego”. Estas herramientas que nos facilitan información y que en la actualidad son el principal recurso de la venta en general pero principalmente de la online, en muchos casos son pasadas por alto por las PyMEs, desaprovechando ese enorme potencial. Las mismas, no solo cada vez tienen más poder sino que en muchos casos son accesibles de manera gratuita y a través de datos públicos (fuentes de datos externas) como Facebook Insights, Google Trends, y algunas otras fuentes basadas en Application Programming Interfaces o API’s. Y por otro lado, también tienen valor los recursos propios (fuentes de datos internos) como por ejemplo, los que provienen de la actividad en las tiendas online o los perfiles creados en las redes sociales empresariales. Sumado al material que se puede extraer del uso de herramientas de gestión empresarial como los ERP (Planificación de los Recursos de la Empresa) o los CRM (Gestión de las relaciones con el cliente).

“Las pequeñas y medianas empresas tienen la posibilidad de contar con una fuente de conocimiento certera para atravesar los entornos de constantes cambios en la demanda y conocer cuales son las tendencias, comportamientos y hábitos de consumo de sus clientes”

Ahora bien, siguiendo el proceso del aprovechamiento del poder que generan los datos, por medio de la transformación hasta obtener el resultado final “Conocimiento”, podemos observar una secuencia de trabajo: extracción de datos > procesamiento de Información > obtención de conocimiento. Las pequeñas  y medianas empresas tienen la posibilidad de contar con una fuente de conocimiento certera para atravesar los entornos de constantes cambios en la demanda de sus productos/servicios y conocer cuáles son las tendencias, comportamientos y hábitos de consumo de sus clientes.

Hoy las pequeñas empresas deben entender que no obtendrán éxito con el solo hecho de tener resuelto el abastecimiento de stock y disponibilidad de productos y/o servicios para atender la demanda. En efecto, deben saber si su producto/servicio es buscado o no por los usuarios, entender el ciclo de vida del mismo, y conocer cuál es su atractivo, para así lograr tener un real control comercial de sus negocios.

Hoy la explotación de la materia prima que más valor tiene, es la de los “datos”, son cruciales para una eficiente realización del proceso de elaboración de información, y finalmente posibilitan tener ese valioso conocimiento tanto del mercado como del cliente en sí. De esta forma, podemos afirmar que este recurso correctamente utilizado, es el activo más valioso y una ventaja competitiva elemental de la que pueden disponer las PyMES para enfrentar los retos que plantean las dinámicas de la competencia en la economía digital.

Autor: Damián Domench

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Autor: Mercedes Scarpaci

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